6 de enero de 2011

Pessoa for ever

En un primer plano obvio, Pessoa exploró el fracaso
Con lo más osado y libre de su imaginación.
Le cambió tantas veces de signo, como le fue posible
Lo pulió hasta la exquisitez más atroz
Lo consagró como un altar siempre cambiante e inexorable
Y como una piedra al pozo se dejó caer en él hasta la muerte.

Ahí

Su nada se volvió fuego en el aire
de los libros y los sueños

La paradoja suprema de Occidente

El pesimismo más fértil del Planeta.


Un solitario y nimio rayo de Luna
que deslumbra como un Sol al mediodía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario