Soy un David apaleado
Y no tan sólo por el cabrón de Goliat
Sino por todos los filisteos montoneros.
Es cierto, puedo ser en justicia tu burla.
Y tú, mujer, puedes reírte
De esta danza cardiaca que es mi vida.
Pueden juntarse todos los amos
A los que no he servido
-No obstante serles al principio tan simpático-
Y pueden juntos mover la cabeza confirmando
Que aquel que se lo busca, lo encuentra.
No me importa.
Yo he vivido mi vida de guerrero de cara al Infinito.
Eso me basta.
En un punto del mundo estoy vivo. Sé que estar vivo es un esplendor, un estallido de conciencia asumiéndose a sí misma. Es la Aventura Primigenia. La que acompaña a los procesos cósmicos. De eso se trata estar vivo. De verdaderamente saberlo. Este pasmo inicial que fue nacer, en mí, se fue convirtiendo en deslumbres y terrores múltiples. La ancestral lucha de la concienia del Ser, por autoafirmarse frente a Poderes infinitos que prolaman su nada. Todo eso. Y la Presencia Omnipresente del Padre.
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