POEMA DE MIS HIJOS
El primero es firme y amplio:
da frutos y sombra como un árbol.
El segundo es poderoso y fluido:
la vida surge a su paso, como un río.
El tercero es instantáneo y luminoso:
se da todo siempre como un rayo.
La mujer -bueno, ella simplemente es maga:
como un oasis en medio del estío.
El primero es magnánimo.
El segundo tranquilamente dionisiaco.
El tercero, intenso y convulsivo, como el arte.
La mujer, un girasol de cara a la belleza.
Los cuatro forman mi aura,mi mi capa, mi espada y mi corona.
PD. : La madre, es el castillo y el Reino donde vivo.
En un punto del mundo estoy vivo. Sé que estar vivo es un esplendor, un estallido de conciencia asumiéndose a sí misma. Es la Aventura Primigenia. La que acompaña a los procesos cósmicos. De eso se trata estar vivo. De verdaderamente saberlo. Este pasmo inicial que fue nacer, en mí, se fue convirtiendo en deslumbres y terrores múltiples. La ancestral lucha de la concienia del Ser, por autoafirmarse frente a Poderes infinitos que prolaman su nada. Todo eso. Y la Presencia Omnipresente del Padre.