Además de pueblote plano, achatado
a punta de fuego crudo extremo
Mexicali también es una paradoja
y, a veces, un misterio.
En un punto del mundo estoy vivo. Sé que estar vivo es un esplendor, un estallido de conciencia asumiéndose a sí misma. Es la Aventura Primigenia. La que acompaña a los procesos cósmicos. De eso se trata estar vivo. De verdaderamente saberlo. Este pasmo inicial que fue nacer, en mí, se fue convirtiendo en deslumbres y terrores múltiples. La ancestral lucha de la concienia del Ser, por autoafirmarse frente a Poderes infinitos que prolaman su nada. Todo eso. Y la Presencia Omnipresente del Padre.
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