1 de julio de 2012

El amor es un compromiso

Cuando el guerrero volvió su amada había envejecido.
En los últimos cuatro crudos inviernos él había luchado
al fondo inexplorado de los bosques frudgos
contra las sombras y los encantamientos de los oscos
sin poder abandonar el frente de batalla.
El rostro que ahora lo encaraba con dulzura casi ya de abuela
estaba cercado por cien pequeñas arrugas.
Pero los labios que se abrían con una sed quemada por el frío
aún recordaban la pasión que un día despertaron.
Por eso la tomó en sus brazos como la primera vez
cuando tuvo que raptarla del cerco virginal de sacerdotisas;
y de la misma forma que aquella, una vez más la trató con violencia
más suave ahora,por consideración a su debilidad
pero igualmente total y a fondo, para que esa mujer
supiera sin dudarlo que era suya y que ella podía hacer con él
lo que quisiera, pues en su amor así decidió que fuera.
Dejó la espada, el escudo,la armadura revestida del poder de su pueblo
y estrechando contra su pecho el cuerpo palpitante de su amada
penetró con su ser en lo profundo del ser de ella.

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