HASTA CIERTO PUNTO
(Inicio de cuento)
Manuel es un amigo que gusta jugar con las expresiones lingüísticas. Les saca jugo a las frases hechas. Según él, hay un mérito de conciencia en hacerlo. Hay sabiduría escondida en ellas, afirma, mientras se complace en desmenuzar sentidos y giros descuidados o potenciales. En lo personal, nunca me pareció particularmente interesante prestarle atención, hasta que asistí a una conferencia que dio bajo el título -frase que postuló como "la reina de las frases hechas"-: Hasta cierto punto...
Antes de que me diera cuenta la inducción al tema me centró de lleno en él: Era la frase más perfecta de las formas del pensamiento, porque si hay algo en claro en cuanto al conocimiento científico, filosófico y cultural en general, es que siempre es perfectible. Por lo tanto, en los momentos de incomprensión, aburrimiento, desinterés o desacuerdo en la argumentación contraria, o simplemente desagradable -decía mi amigo-, uno puede ser conciliador y contestatario al mismo tiempo; concediendo y cuestionando; objetivo hasta con la subjetividad..., y cerrar, momentánea o definitivamente la disertación del otro, diciendo: ...Bueno, sí, pero siempre hasta cierto punto...
En un punto del mundo estoy vivo. Sé que estar vivo es un esplendor, un estallido de conciencia asumiéndose a sí misma. Es la Aventura Primigenia. La que acompaña a los procesos cósmicos. De eso se trata estar vivo. De verdaderamente saberlo. Este pasmo inicial que fue nacer, en mí, se fue convirtiendo en deslumbres y terrores múltiples. La ancestral lucha de la concienia del Ser, por autoafirmarse frente a Poderes infinitos que prolaman su nada. Todo eso. Y la Presencia Omnipresente del Padre.
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