17 de marzo de 2011

Pessoa por el mismo

De todos los enfoques que permite -o exige- la obra caleidoscópica de Pessoa, el que me parece mas justo, mas digno del vértigo imaginativo que lo caracteriza, es aquel que rescata el triunfo de un fracaso, que nunca deja de serlo; y que consiste en el inacabable perfeccionamiento literario de la profundización de una tragedia que, simultáneamente se desenvuelve hacia dos extremos antitéticos: la desolación monumental de la mayor derrota existencial posible, y la deslumbrante glorificación de una conciencia que se pule a si misma en la magnificación poética de su imaginación. Esa es la magia paradójica suprema de Pessoa: Ser un genio que se sabe un fraude existencial, al mismo tiempo que es un fraude existencial que no deja de ser un genio.

Creo que este vértigo metafísico esta llamado a ser uno de los fundamentos insuperables dentro del proceso evolutivo del neo humanismo:

El desarrollo del poder máximo del hombre: LA IMAGINACION; sobre el podio de su máxima debilidad: LA CONCIENCIA DE SER. La fusión reconciliadora entre fragilidad y omnipotencia.
(Nota del 15 de diciembre del 2008, volando de regreso de El Grullo)

“Así paseo lentamente mi inconsciencia consciente (…). Así paseo mi destino que anda, pues yo no ando; mí tiempo que sigue, pues yo no sigo. No me salva de la monotonía sino estos breves comentarios que hago desde sus alrededores. (…), la casa donde vivía es habitada por no-el.” (p. 130)

“Si yo fuera otro, pienso, este seria para mi un día feliz, pues lo sentiría sin pensar en el. (…) Como, sin embargo, soy yo, disfruto un poco lo poco que es imaginarme ese otro (…), esa alegría humilde y humana de existir como animal en mangas de camisa.” (pp. 130-1)

“Hay un contraste excesivo entre la vida exterior que rebosa y lo que siento y pienso, sin sentir ni pensar: el cadáver perennemente insepulto de mis sensaciones.” (p. 131)
EL YO “ORTÓNIMO” DE PESSOA COMO OTRO HETERÓNIMO
El yo movedizo de Pessoa, cambiable e inasible
Llegó al punto de concebirse “muchos”: y nacieron los heterónimos.
A partir de ahí, el yo nuclear primero se fragmentó para siempre.
Es sumamente difícil y quizá imposible sobre todo para el mismo Pessoa
Poder decir quién de sus voces no es un heterónimo, dado que
La voz resuena en un ámbito rodeado de una conciencia múltiple.

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