Estoy ya muy aostumbrado a bailar para nadie en cuartos vacíos
Nadie, claro
que no sea yo mismo: el misterio de estar vivo.
Y bailo con estilos múltiples
Bailo frenético y calmo; con precisión y cierto
grado de locura y buen humor.
Bailo y bailo y bailo marcando bien el paso
el ritmo, el cadereo
-you now men...EVERTHING!
Y también bailo cuando estoy sentado
y cuando no hay sonido.
Para mi gusto.
Para mi práctica de estilo.
Para mi desatino controlado.
En un punto del mundo estoy vivo. Sé que estar vivo es un esplendor, un estallido de conciencia asumiéndose a sí misma. Es la Aventura Primigenia. La que acompaña a los procesos cósmicos. De eso se trata estar vivo. De verdaderamente saberlo. Este pasmo inicial que fue nacer, en mí, se fue convirtiendo en deslumbres y terrores múltiples. La ancestral lucha de la concienia del Ser, por autoafirmarse frente a Poderes infinitos que prolaman su nada. Todo eso. Y la Presencia Omnipresente del Padre.
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Todavía recuerdo esas noches frescas de playa Maderense, sobre el techo de tu familia; bajo el influjo de un par de cervezas bailando al anochecer al compás del CC Revival. Tiempo ha de eso y parece que tu energía no se agota y te imagino en otras latitudes menos húmedas también al anochecer con el mismo compás y la misma actitud. Ciertamente, como en alguna ocasión también escribiste, apenas estás dejando la adolescencia.
ResponderEliminarFelicidades pues, viejo adolescente.